Nubes en el Día

Nubes en el día son acumulaciones de sentimientos, llenos de amor, dolor, pensamientos, enormes emociones para cambiar de color... Las nubes siempre son hermosas, pero cambian según el día, al igual que los corazones; cierto día extraño amanecen grises y luego con las horas sonríen gracias a un rayito de sol que se aparezca... Una nube es el reflejo del corazón de muchos enamorados, filosofos, ilusos, casi como las estrellas, pero las estrellas solo salen de noche...

lunes, enero 21, 2008

Tantos cambios..

Hace casi un año que no escribo, las teclas se me habían congelado..
Las manos?
Creo que Dios quizo que me enfriara en mi locura, y descubriera un nuevo amor..
Hay cosas que solo viviéndolas se pueden explicar, espero poder explicarlo acá poco a poco. No siempre actualizo a mis amigos, no siempre me actualizo yo, no siempre actualizaré a Nubes. Pero Nubes soy yo y sabe que fue lo que pasó.
Dios sabe que fue lo que pasó.
Dios está aquí, y aún siento, aún amo, aún lloro, ¿por qué no?
Sin embargo hay algo muy nuevo en mi, sé que Cuando soy débil, entonces soy Fuerte. Una carta en corintios me lo dijo; una carta escrita hace miles de años, en el décimo versículo, del capítulo doce..
A veces no sabemos ni donde estamos parados, ni siquiera si estamos respirando por inercia corporal o por que verdaderamente estamos muertos en vida..
Tengo tanto que escribir y tan pocas formas de escribirlo porque pienso y pienso y pienso y sólo obtengo una palabra en medio de todo: AMOR. Del infinito. Ese solo ÉL lo puede dar..
Creo que aunque ya las teclas se descongelen un rato, necesito más tiempo para leer aquél libro, que para escribir sobre este paso por la vida.
Ya no es lo mismo, no soy la misma, la perspectiva y el sistema para rastrear mis consecuencias. No tengo ni que imaginarlas, Dios mismo las dibuja cada día para mi y eso es lo que más importa ahora.
Después, tal vez mañana, no sé, pueda hablar sobre el que en su momento fue él, sobre el que es el "él" ahora, y sobre lo que mi corazón ha aprendido con ÉL.
En fin, todo cambia.

Pero Dios hace todas las cosas nuevas.

A mi.